Marta pensaba que su esposo, Juan, ya no quería estar casado. Los pleitos ocurrían más frecuentemente y el resentimiento quedaba más amargo.
¿Debemos divorciarnos? Es la pregunta que esperamos nunca tener que hacer. Haremos lo posible para resolver los conflictos – Marta pidió consejos de su familia, de la iglesia y de profesionales. Trató de cambiar su comportamiento, trató de comunicarse con Juan. Pero no encontraba otra solución.
Cuando el conflicto llega al punto de divorcio, tenemos que informarnos sobre el proceso. Hay diferentes maneras de conseguir un divorcio, cada una con sus propias ventajas. Todas resultan en una orden judicial que divide los bienes, las deudas, y determina la responsabilidad para los hijos.
Litigio
Cada esposo contrata a un abogado que se prepara para un caso conflictivo ante un tribunal. El abogado produce todos los documentos archivados en el tribunal, realiza descubrimiento de información del otro partido, asiste a las audiencias tribunales, y decide la estrategia. Típicamente, el abogado pide un anticipo de honorarios y cobra por la hora.
Colaboración
Cada esposo contrata un abogado que pide un anticipo de honorarios y cobra por la hora, pero todos se enfocan en resolver los conflictos sin llegar a un juicio. Hay un equipo de especialistas que ayuda a la pareja enfocar en los temas financieros y en los niños.
Por si sólo
Se puede usar las planillas gratis provenidas por el condado para archivar sus propios documentos en inglés. Hay varias caridades que ayudan con las planillas.
Mediación
La pareja entra en una serie de citas con un mediador neutral que los guía por el proceso legal. Se paga por cita. Un especialista financiero y otro de comunicación ayudan. La pareja tiene más control porque hacen sus propias decisiones después de informarse bien.
Marta va a investigar sus opciones para escoger el proceso que le venga mejor.